Una de las preguntas más frecuentes cuando un paciente plantea la posibilidad de reponer un diente perdido con un implante es si tiene suficiente hueso para ello. Es una pregunta completamente pertinente, porque el éxito de un implante dental depende directamente de la cantidad y la calidad del hueso en el que se va a anclar. El hueso maxilar no es una estructura estática: cuando pierde el estímulo que le proporcionaba el diente, empieza a reabsorberse de forma progresiva. Cuanto más tiempo pasa desde la pérdida dental sin que el hueso reciba ese estímulo, mayor es la cantidad que se pierde. Después de unos años sin un diente, puede quedar tan poco hueso que la colocación directa del implante no sea posible sin intervención previa. La regeneración ósea guiada es el procedimiento que crea ese hueso donde ya no hay suficiente, y en la Clínica Dental Pérez Belmonte en Vitoria-Gasteiz la realizamos con técnicas y materiales actualizados que ofrecen resultados predecibles.
La pérdida de hueso tras la extracción dental es un proceso biológico inevitable que comienza casi de inmediato. En los primeros seis meses después de la extracción, el hueso alveolar puede perder entre el 25 y el 40 % de su volumen original. A los cinco años, la pérdida acumulada puede ser muy significativa. Esta es una de las razones por las que, cuando se decide que un diente debe extraerse, a menudo es conveniente preservar el hueso en el mismo acto quirúrgico mediante técnicas de preservación alveolar, llenando el alveolo con material de injerto en el momento de la extracción para minimizar la reabsorción posterior. Si se actúa de esa forma, en muchos casos se puede colocar el implante meses después sin necesidad de una regeneración adicional.
Qué es exactamente la regeneración ósea guiada
La regeneración ósea guiada es un procedimiento quirúrgico que aprovecha la capacidad natural del organismo de producir hueso nuevo, dirigiendo ese proceso de forma controlada hacia el área donde se necesita. El principio básico es crear un espacio protegido en el que las células formadoras de hueso puedan proliferar sin que los tejidos blandos, que crecen más rápido que el hueso, invadan ese espacio antes de que el hueso tenga tiempo de formarse. Para ello, se utilizan membranas biológicas o sintéticas que actúan como barrera, y materiales de injerto que rellenan el defecto óseo y sirven de andamiaje para el nuevo hueso. Con el tiempo, ese andamiaje es sustituido progresivamente por hueso propio del paciente: el material de injerto se reabsorbe y el hueso nuevo ocupa su lugar.
Los materiales de injerto utilizados pueden ser de distintos orígenes. El autoinjerto, que utiliza hueso del propio paciente tomado de otra zona (generalmente el mentón o la rama mandibular), es el que ofrece mayor potencial osteogénico porque contiene células vivas formadoras de hueso. El aloinjerto, de donante humano, y el xenoinjerto, de origen bovino, son las alternativas más utilizadas cuando se quiere evitar una segunda zona quirúrgica donante. También existen los materiales aloplásticos de síntesis, como los fosfatos de calcio y la hidroxiapatita. La elección entre ellos depende del tamaño del defecto, la localización, las preferencias del paciente y el criterio clínico del especialista.

Cuándo es necesaria la regeneración ósea antes de un implante
La evaluación de si es necesaria o no la regeneración ósea previa o simultánea al implante se hace a partir de las imágenes del CBCT, que muestran con precisión tridimensional el volumen de hueso disponible en la zona a tratar. Hay defectos pequeños que pueden regenerarse de forma simultánea a la colocación del implante, en el mismo acto quirúrgico. Hay defectos mayores que requieren una intervención previa de regeneración, con un periodo de cicatrización de varios meses antes de poder colocar el implante. Y hay situaciones como la atrofia severa del maxilar superior que pueden requerir técnicas más complejas como la elevación del seno maxilar o los injertos de bloque.
La elevación del seno maxilar, también llamada sinuslift, es una de las técnicas de regeneración más frecuentes en implantología. El seno maxilar es una cavidad neumática que ocupa el interior del hueso del maxilar superior. Cuando los dientes posteriores superiores se pierden y el hueso se reabsorbe, el seno maxilar desciende y ocupa ese espacio, quedando muy poco hueso entre su suelo y la cresta alveolar. La elevación del seno consiste en acceder a esa cavidad, desplazar su membrana hacia arriba y rellenar el espacio creado con material de injerto, lo que con el tiempo genera el hueso suficiente para anclar el implante. Es un procedimiento quirúrgico de complejidad moderada-alta que en nuestra clínica realizamos bajo los mismos estándares de planificación y precisión que aplicamos a la cirugía guiada por ordenador.
Tiempos de cicatrización y cuándo se coloca el implante
La regeneración ósea requiere tiempo. El hueso es un tejido de regeneración lenta, y aunque los materiales modernos han mejorado mucho los tiempos, la paciencia forma parte del tratamiento. En defectos pequeños regenerados de forma simultánea al implante, el periodo de integración es similar al de los implantes convencionales: entre tres y seis meses. En regeneraciones previas a la colocación del implante, hay que esperar a que el injerto esté suficientemente madurado antes de colocar el implante, lo que puede suponer entre cuatro y nueve meses según el tipo de defecto y el material utilizado. Una vez colocado el implante, hay que esperar de nuevo el tiempo de osteointegración antes de colocar la corona definitiva sobre él. Es un proceso que requiere planificación a largo plazo, pero el resultado, un implante perfectamente integrado en un lecho óseo de calidad, es duradero y predecible.
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Si te han dicho que no tienes suficiente hueso para un implante, no lo des por imposible sin una segunda opinión. Las técnicas de regeneración ósea actuales permiten tratar casos que hace quince años habrían sido irresolublees. La clave está en una valoración completa con CBCT y en manos expertas. Llámanos al 945 26 90 58 o contáctanos en nuestra página de contacto. La primera valoración es gratuita.



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