Cuando la gente piensa en salud dental, tiende a pensar en los dientes: en su color, su alineación, en si hay caries o no. Es comprensible. Los dientes son lo más visible. Pero existe una parte de la boca que trabaja en silencio, sin que la mayoría de las personas reparen en ella, y que es absolutamente fundamental para que todo lo demás funcione correctamente: las encías y el hueso que hay debajo. Cuando esas estructuras enferman, los dientes pierden su soporte, empiezan a moverse y, si no se actúa a tiempo, pueden llegar a perderse aunque estén perfectamente sanos. Eso es exactamente lo que estudia, previene y trata la periodoncia, y en la Clínica Dental Pérez Belmonte en Vitoria-Gasteiz la abordamos con la misma atención y la misma tecnología avanzada que aplicamos a cualquier otro tratamiento.
La enfermedad periodontal es, junto con la caries, la patología bucal más frecuente en la población adulta. Estudios epidemiológicos sitúan su prevalencia en torno al 40 % de los adultos en España, y en formas graves afecta a cerca del 12 %. Lo que hace especialmente peligrosa a esta enfermedad no es su frecuencia, sino su silencio: durante años puede avanzar sin producir dolor, sin señales claras que alerten al paciente, deteriorando lentamente el hueso alveolar que mantiene los dientes en su sitio. Cuando por fin aparecen síntomas evidentes, como movilidad dental o pérdida de piezas, el daño ya es difícilmente reversible. De ahí la importancia crítica de las revisiones periódicas y del diagnóstico precoz.
Qué es exactamente la periodoncia y qué enfermedades trata
La periodoncia es la especialidad de la odontología que se ocupa del periodonto, es decir, del conjunto de estructuras que rodean y sostienen a los dientes: la encía, el ligamento periodontal, el cemento radicular y el hueso alveolar. Cuando alguna de estas estructuras se inflama, se infecta o se deteriora, hablamos de enfermedad periodontal, un término que agrupa varias patologías con distinto grado de severidad. La más leve es la gingivitis, que afecta únicamente a la encía sin llegar al hueso y es completamente reversible con un tratamiento adecuado. La más grave es la periodontitis, que avanza hacia el hueso y produce una destrucción que, aunque puede detenerse, no se recupera de forma espontánea.
La gingivitis se manifiesta de forma bastante reconocible: las encías se ponen rojas, se inflaman ligeramente y sangran al cepillarse. Mucha gente lo ha experimentado en algún momento y ha tendido a ignorarlo, asumiendo que era normal que sangre un poco. No lo es. El sangrado gingival es siempre una señal de inflamación, y la inflamación es siempre una señal de que hay bacterias actuando donde no deberían. Si en ese momento se actúa, con una higiene profesional en la clínica y una mejora en los hábitos en casa, la gingivitis desaparece sin dejar secuelas. Si no se actúa, la bacteria coloniza el espacio entre la encía y el diente, se forma lo que llamamos bolsa periodontal, y la infección llega al ligamento y al hueso. En ese punto ya estamos hablando de periodontitis, y el protocolo de tratamiento cambia completamente.
Existe también una forma de enfermedad periodontal que afecta a los tejidos alrededor de los implantes dentales, conocida como perimplantitis. Su mecanismo es similar al de la periodontitis, pero afecta a la zona del implante en lugar de al diente natural. Es una de las complicaciones más frecuentes en implantología avanzada y requiere un seguimiento periodontal específico, especialmente en pacientes que han recibido implantes dentales en Vitoria y tienen factores de riesgo como el tabaquismo o la diabetes.
Factores de riesgo que favorecen la enfermedad periodontal
Comprender por qué unas personas desarrollan periodontitis y otras no es fundamental para prevenir y tratar la enfermedad correctamente. El factor causal principal es siempre bacteriano: la acumulación de placa y sarro en la superficie de los dientes y debajo de la línea gingival. Pero existen factores que modifican la respuesta del organismo frente a esa bacteria y que explican por qué la enfermedad progresa mucho más rápido en unos pacientes que en otros. El tabaco es, con diferencia, el factor de riesgo modificable más importante. Los fumadores tienen entre dos y siete veces más probabilidad de desarrollar periodontitis grave que los no fumadores, y su respuesta al tratamiento periodontal es significativamente peor. Paradójicamente, el tabaco también enmascara uno de los síntomas más visibles de la enfermedad: la vasoconstricción que provoca reduce el sangrado gingival, por lo que un fumador puede tener una periodontitis grave sin que sus encías sangren visiblemente.
La diabetes mal controlada es otro factor sistémico de gran impacto: altera la respuesta inmune y dificulta la cicatrización, lo que convierte a los pacientes diabéticos en un grupo de especial seguimiento periodontal. También influyen la predisposición genética, los cambios hormonales del embarazo, el estrés crónico y ciertos medicamentos que producen hiperplasia gingival como efecto secundario. Conocer estos factores nos permite personalizar tanto el protocolo de tratamiento como la frecuencia de las revisiones de mantenimiento, que en pacientes de alto riesgo pueden ser cada tres meses en lugar de cada seis.

Cómo se diagnostica la enfermedad periodontal en Vitoria-Gasteiz
El diagnóstico correcto es el punto de partida de cualquier tratamiento periodontal efectivo. En la Clínica Dental Pérez Belmonte realizamos un estudio periodontal completo que combina la exploración clínica, el sondaje periodontal y el análisis radiológico. El sondaje es la prueba diagnóstica esencial: consiste en introducir una sonda milimetrada entre la encía y el diente para medir la profundidad de las bolsas periodontales. En una encía sana, esa profundidad no supera los 3 milímetros. A partir de 4 milímetros hablamos de bolsas patológicas que albergan bacterias y dificultan la limpieza. A partir de 6 milímetros, la enfermedad está en un estadio avanzado que habitualmente requiere intervención quirúrgica.
El análisis radiológico complementa al sondaje aportando información sobre la pérdida de hueso alveolar que no es visible clínicamente. La utilización de tecnología avanzada, como la ortopantomografía digital o en casos complejos la radiografía 3D de haz cónico, nos permite evaluar con precisión el estado del hueso en toda su extensión y planificar el tratamiento de forma individualizada. Esta misma tecnología es la que utilizamos en los casos más complejos de implantología, porque el hueso disponible determina directamente el tipo y la posición del implante, tal y como explicamos en detalle en nuestro artículo sobre implantes guiados en Vitoria-Gasteiz.
El tratamiento periodontal paso a paso
El tratamiento de la enfermedad periodontal siempre empieza por la fase básica o no quirúrgica. Antes de cualquier otra intervención, es imprescindible eliminar la causa: la placa bacteriana y el sarro, tanto el supragingival como el subgingival. Para ello realizamos la tartrectomía y el raspado y alisado radicular, que consiste en limpiar exhaustivamente la superficie de las raíces de los dientes bajo la encía con instrumentos manuales y ultrasónicos. Este procedimiento se realiza por cuadrantes, con anestesia local, y puede requerir entre dos y cuatro sesiones según la extensión y la severidad de la enfermedad. En pacientes con ansiedad o que necesitan un tratamiento especialmente amplio, también está disponible la opción de realizarlo bajo sedación consciente, que permite vivir toda la experiencia en un estado de relajación profunda sin perder el nivel de conciencia.
Tras la fase básica, reevaluamos la respuesta del paciente al tratamiento. En muchos casos, el raspado y el alisado radicular son suficientes para controlar la enfermedad cuando se detecta en estadios iniciales o moderados. Si las bolsas periodontales persisten, puede ser necesario recurrir a la cirugía periodontal. La cirugía nos permite acceder directamente a la zona afectada, limpiarla con mayor precisión y, en algunos casos, regenerar parte del hueso perdido mediante técnicas de regeneración ósea guiada. Una vez superada la fase activa del tratamiento, el paciente entra en la fase de mantenimiento periodontal permanente, con revisiones programadas cada tres o seis meses según el riesgo individual, para limpiar las bolsas residuales y detectar precozmente cualquier signo de reactivación.
Señales de alerta que no debes ignorar
Existen síntomas que indican claramente que el periodonto puede estar en riesgo. El sangrado al cepillarse o al usar el hilo dental es la señal más común y también la más ignorada. La inflamación, el enrojecimiento o el dolor gingival son otras señales importantes. La halitosis persistente que no mejora con una higiene correcta suele estar relacionada con la actividad bacteriana en las bolsas periodontales. La sensación de que los dientes se han vuelto más largos indica que la encía se ha retraído y que puede haber pérdida de hueso subyacente. Y cualquier movilidad dental, por pequeña que sea, es una señal de alarma que no debe ignorarse. Si experimentas alguno de estos síntomas, lo más importante es no esperar a la siguiente revisión rutinaria. En periodoncia, cada mes de retraso puede significar hueso que no se recupera. Si quieres entender mejor cómo los factores sistémicos y emocionales influyen en tu boca, te recomendamos leer también nuestro artículo sobre la relación entre salud bucodental y bienestar mental.
Pide tu valoración periodontal en Vitoria-Gasteiz
Si llevas tiempo sin una revisión completa, si tienes alguno de los síntomas que hemos descrito, o simplemente si quieres asegurarte de que tus encías están bien, el primer paso es pedirte una valoración en nuestra clínica. Trabajamos con tecnología de última generación, un equipo en formación continua y un trato cercano que busca que cada paciente comprenda lo que está pasando en su boca y las opciones que tiene. La primera valoración es gratuita. Puedes contactar con nosotros llamando al 945 26 90 58 o a través de nuestra página de contacto. Estamos en C. Pintor Tomás Alfaro, 3, en Vitoria-Gasteiz.



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