Hay un síntoma dental que muchas personas perciben pero que muy pocas identifican correctamente: la sensación de que los dientes se han vuelto más largos con el paso de los años. No es una ilusión óptica ni un efecto del envejecimiento en el esmalte. Es que la encía ha bajado, ha retrocedido, y lo que antes estaba cubierto y protegido ahora está expuesto. Eso es la recesión gingival: la pérdida de tejido gingival que deja al descubierto la raíz del diente, una superficie que no está diseñada para estar en contacto con el ambiente oral y que, cuando queda expuesta, se vuelve sensible, más vulnerable a la caries y esteticamente comprometida. En la Clínica Dental Pérez Belmonte en Vitoria-Gasteiz tratamos la recesión gingival con técnicas actualizadas que permiten recuperar el tejido perdido y proteger los dientes a largo plazo.
La recesión gingival es más frecuente de lo que parece. Estudios poblacionales estiman que más del 50 % de los adultos presenta algún grado de recesión en al menos un diente, y que esa prevalencia aumenta claramente con la edad. Sin embargo, no es una consecuencia inevitable del paso del tiempo: tiene causas identificables y, cuando se detecta a tiempo, puede detenerse e incluso revertirse parcialmente. El problema es que la recesión rara vez duele en sus fases iniciales, por lo que muchas personas no la consultan hasta que la situación ya está avanzada.
Cuáles son las causas más frecuentes de la recesión gingival
La recesión gingival puede tener varias causas, y en muchos pacientes concurren varias de ellas al mismo tiempo. La más habitual, y paradójicamente la que más sorprende a los pacientes cuando se la explicamos, es el cepillado excesivo o con una técnica incorrecta. Cepillarse los dientes con demasiada fuerza, con un cepillo de cerdas duras o con un movimiento horizontal enérgico produce un traumatismo repetido sobre la encía que la erosiona progresivamente. No es falta de higiene lo que causa la recesión en estos casos: es exceso de higiene mal ejecutada. La recomendación correcta es utilizar siempre un cepillo de cabezal pequeño y cerdas suaves o extrasuaves, aplicar una presión mínima y realizar movimientos suaves desde la encía hacia el diente.
La segunda causa más frecuente es la enfermedad periodontal, que tratamos en detalle en nuestro artículo sobre periodoncia en Vitoria-Gasteiz. Cuando la periodontitis destruye el hueso alveolar que sostiene el diente, la encía inevitablemente retrocede siguiendo al hueso, porque sin soporte óseo no puede mantenerse en su posición. En estos casos, tratar la recesión sin tratar primero la enfermedad periodontal subyacente no tiene sentido: la encía volvería a retroceder. El orden correcto es siempre controlar la infección periodontal primero y abordar la recesión después, cuando el entorno está estabilizado.
Otras causas relevantes incluyen la posición anatómica de los dientes dentro del arco dental, donde los dientes que están en una posición demasiado vestibular tienen menos encía que los que están bien alineados y son más susceptibles a la recesión. El bruxismo, el apretamiento dental y los piercings orales también pueden causar o acelerar la recesión. Y determinadas intervenciones de ortodoncia que mueven los dientes hacia posiciones donde el soporte óseo es insuficiente pueden desencadenar recesiones que, sin embargo, son prevenibles con una planificación ortodóncica adecuada.

Consecuencias de no tratar la recesión gingival
La primera consecuencia que notan la mayoría de los pacientes es la sensibilidad dental. La raíz del diente, a diferencia de la corona, no está cubierta de esmalte sino de cemento radicular, un tejido mucho más poroso y más permeable a los estímulos térmicos y químicos. Cuando queda expuesta, el frío, el calor, lo dulce y lo ácido producen una sensación aguda y repentina que puede ser muy molesta en la vida cotidiana. Esta sensibilidad, además, interfiere con la higiene oral porque los pacientes tienden a evitar cepillar las zonas que duelen, lo que agrava la situación al permitir que la placa se acumule precisamente donde menos debe estar.
A medida que la recesión avanza, la raíz expuesta se vuelve cada vez más vulnerable a la caries radicular, un tipo de caries que progresa más rápido que la caries del esmalte y que puede comprometer seriamente la estructura del diente. En casos de recesión muy avanzada, la pérdida de soporte puede llegar a afectar la estabilidad del diente. Desde el punto de vista estético, la recesión produce lo que los pacientes describen como dientes que «parecen caballetes», más largos de lo normal, con un aspecto que puede causar inseguridad. Si también tienes dientes que se mueven, puede ser útil entender las causas en nuestro artículo por qué se mueven los dientes.
Tratamiento de la recesión gingival: injertos y técnicas regenerativas
El tratamiento de la recesión gingival depende de su causa, su extensión y su profundidad. En casos leves con la enfermedad periodontal controlada y la causa del traumatismo corregida, puede ser suficiente con una monitorización regular para verificar que la recesión no progresa. En casos moderados o avanzados, la solución más efectiva es el injerto de tejido conectivo subepitelial, que es hoy en día la técnica de referencia en cirugía mucogingival. El procedimiento consiste en tomar una pequeña cantidad de tejido conectivo del paladar del propio paciente (una zona de la que se obtiene sin consecuencias funcionales ni estéticas), y desplazarlo a la zona recesiva, donde se sutura sobre la raíz expuesta. Con el tiempo, el tejido injertado se integra y se convierte en encía en la nueva posición, cubriendo total o parcialmente la raíz expuesta. Los resultados son predecibles y duraderos, especialmente cuando se combinan con la corrección del factor causal.
Para pacientes con ansiedad o que van a recibir un tratamiento más amplio, todo el procedimiento puede realizarse bajo sedación consciente, lo que mejora enormemente la experiencia y facilita trabajar con mayor tranquilidad tanto para el paciente como para el especialista. La recuperación postoperatoria es cómoda en la gran mayoría de los casos: hay una pequeña molestia en la zona donante del paladar los primeros días, controlable con analgésicos habituales, y algunas restricciones dietéticas blandas durante la primera semana.
Cuándo pedir cita sin esperar
Si observas que tus dientes parecen más largos que antes, si tienes sensibilidad al frío o al calor en zonas específicas de la boca, si ves que la línea de la encía no es homogénea o si notas que algún diente tiene la raíz visible, no esperes a que la situación empeore. La recesión gingival es tratable, pero el resultado mejora significativamente cuanto antes se interviene. Llama al 945 26 90 58 o contáctanos por nuestra página de contacto. En la valoración inicial te diremos exactamente qué está pasando y qué opciones tienes. Primera visita gratuita.



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